“La lengua es un músculo pero el lenguaje es un virus” Crítica teatral

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El unipersonal de humor de diego Carreño es una excelente opción para salir un sábado a la noche a divertirse sin mayores pretensiones que pasarla bien, algo tan necesario que se agradece a todo el equipo del espectáculo.

La obra se destaca como la tercera producción de “Malditas producciones” para el circuito de teatro independiente de Buenos Aires. En principio el título puede sonar pretencioso, pero cumple su objetivo de capturar la atención de quienes hayan leído la literatura de William Burroughs o algún referente de su generación Beat en Estados Unidos. El objetivo de la producción de enganchar a determinado sector del público teatral, que además lee ficción logra su cometido. La historia que cuenta la obra, utiliza la figura del escritor estadounidense como parte de la escenografía, literalmente. O si se quiere como decorado. Las referencias a la obra de William Burroughs, solo aparecen como su fueran una planta de plástico. El resumen de prensa nos invita de la siguiente manera.

El protagonista se encuentra en una casa perteneciente a su adinerada familia, ubicada en la cima de un cerro, en la que ha permanecido por los últimos 24 años, trabajando en la tesis que le permitirá graduarse como Filólogo, u Hombre de Letras. Esta tesis intentará confirmar aquél planteo de William Burroughs del año 1966 en el que afirmaba que “el lenguaje es un virus”.

La obra, no está inspirada en el famoso estadounidense de la generación Beat, sino en las publicaciones humorísticas y lingüísticas que hace desde el año 2014 Gabriel Woolf en su página de Facebook. El unipersonal de humor se destaca por la actuación de Diego Carreño, quien además es el escritor. La dramaturgia puede volverse un poco reiterativa sobre el mismo recurso cómico que juega con las palabras, para descomponerlas y recomponerlas constantemente. Pero Diego Carreño se divierte tanto en su juego payasesco que nos va llevando de la mano con la familiaridad y confianza con que la vamos a un circo o a una de esas ferias ambulantes de juegos que viajan de pueblo en pueblo. La gran virtud de este espectáculo tal vez sea su propia inocencia en tomar al humor como una estrategia de complicidad con la platea.

La obra por momentos recuerda el tono de los números o sketches de algunos cafés concerts de la década del 90, que recibieron la influencia de las troupes del Parakultural. También pueden reconcerse muchos recursos del clown y los juegos que tan bien jugaba la compañía Les Luthiers. Diego Carreño, cuenta con una sensibilidad, una simpatía y una frescura que le imprimen ritmo a una puesta en escena que lo acompaña, lo apoya y lo sostiene para divertirnos durante los 60 minutos de “La lengua es un músculo pero el lenguaje es un virus”.

El unipersonal de humor es una excelente opción para salir un sábado a la noche a divertirse sin mayores pretensiones que pasarla bien, algo tan necesario, que se agradece a todo el equipo del espectáculo. En este enlace se compran las entradas.

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