El Complejo Teatral de Buenos Aires presenta la obra “Manifestum” con Marilú Marini, Franco Torchia, dramaturgia de Eugenia Pérez Tomas y Oria Puppo. Un elogio a la diversidad sexual que reivindica textos testimoniales, contemporáneos y neurodivergentes.
Marilú Marini y Franco Torchia aproximadamente en el año 2300 comparten textos de archivo en una conferencia para recordar testimonios y experiencias en primera persona del pasado. De esta forma invitan a la platea a pensar el cuerpo, la identidad y la diferencia. Franco Torchia reparte a los espectadores un programa de mano con estética de fanzine en el que se leen muchas citas entre las cuales se encuentran Pierre Pasolini, Paul Preciado y Emily Dickinson. En el futuro donde se ubica esta obra, ser raro y diferente se ha vuelto un privilegio.
La propuesta nos invita a imaginar una utopía, lo cual nos hace pensar cómo sería la sociedad si las personas diferentes, raras y anormales ocuparan el lugar de privilegio en vez del lugar de oprimidas. Se plantea aquí un debate sobre las diferencias entre privilegios y derechos fundamentales. Los testimonios en el futuro imaginado de esta obra están archivados en la memoria de todo lo que tuvieron que luchar los oprimidos para alcanzar el lugar de los privilegiados.

Las memorias, testimonios y ensayos de autores contemporáneos, se vuelven el material fundamental de esta propuesta que se promociona bajo el lema “Te leo, ¿Me escuchas?. Si no es queer, no molesta”. Los textos pueden ubicarse en la tradición literaria de manifiestos, de la cual «Reivindico mi derecho a ser un monstruo» de Susy Shock, «Por qué seremos tan hermosas» de Néstor Perlongher «Sombra de conchas» de Alejandro Urdapilleta, son representativos.
Algunos textos son leídos mientras que otros son interpretados en escena destacándose el “Credo” que recita Marilú Marini, el cual recibió un extendido aplauso y una cálida ovación. Si bien la obra se presenta como una conferencia performática, la puesta en escena bajo la dirección artística de Oria Puppo puede considerarse un fanzine teatral, con estética ciber-punk. Hay un mensaje que invita a repensar las identidades como algo en constante cambio y movimiento más que algo fijo y fijado por el sistema.
La obra tiene todos los elementos para pelear la batalla cultural que se ha puesto de moda los últimos años. Tal vez, determinado sector del público criticará que se utiliza un teatro oficial para adoctrinar a la ciudadanía en la ideología de género. Hasta probablemente pueda haber algún escándalo durante la temporada que la obra esté en cartel. Pero más allá de la recepción y respuesta que vaya a dar el público, la obra es una propuesta divertida, muy bien interpretada y con una estética propia que pretende ir más allá las rencillas ideológicas en la disputa del sentido y narrativa por la diversidad sexual.
Los textos en escena son de: María Belén Correa, Esther Díaz, Daniel Link, María Lugones, gaita nihil, Javier Sáez, Cande Schamun, Alejandro Tantanian, Liliana Viola, Marlene Wayar. Se destaca un texto testimonial de Andrea Cukier sobre el cuerpo neurodivergente, las desregulaciones y la sexualidad. Este texto, interpretado por Franco Torchia tal vez sea uno de los primeros textos de una autora neurodivergente llevados a escena en un teatro oficial, algo que merece ser recordado en el futuro, siguiendo el juego que nos propone la obra.

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Alan Robinson nació en 1977, en Buenos Aires, Argentina. Egresó como licenciado y profesor de arte dramático. Publicó novela, dramaturgia y ensayos. Enseña literatura, psicología social y finanzas.