“Una sombra voraz” escrita y dirigida por Mariano Pensotti es una divertidísima historia presentada a la platea como real, pero como en un truco de magia, se descubre como una ficción sobre la realidad de la paternidad y la enfermedad.
El título del espectáculo sugiere una obra teatral oscura, lenta y densa, pero nada de eso sucede en esta propuesta teatral luminosa, entretenida y fresca. Escrita y dirigida por Mariano Pensotti junto al Grupo Marea, se estrenó en Dumont 4040, una sala teatral del circuito independiente de la ciudad de Buenos Aires. El texto de “Una sombra voraz” se destaca como una narración oral a dos voces, en tiempo presente muy bien contada por los actores Diego Velázquez y Patricio Aramburu que le van narrando al público las historias de los personajes Julián Vidal, alpinista y Manuel Rojas, actor de cine y series.
Los actores de “Una sombra voraz” cuentan dos historias, que al mismo tiempo en un solo relato se relacionan entre si, creando un exquisito juego de muñecas rusas, con las ideas de teatro documental, cine basado en historias reales y teatro dentro del teatro. La historia de Julián Vidal es la de un escalador quien antes de retirarse, quiere completar la peligrosísima ruta de escalada en la que murió su padre. El intento de terminar la ruta de escalda que hace Julián, se vuelve famoso y un director decide hacer una película sobre la historia de padre e hijo. Julián toma el legado de su padre como un mandato lo cual lo lleva de forma fortuita a obtener cierta fama internacional por la película que se estrena basada en su escalada.

El otro narrador es Manuel Rojas, un actor cuya carrera viene un poco estancada en los últimos años. Pero la posibilidad de protagonizar la película biográfica sobre Julián, lo revitaliza y le permite descubrir que su biografía tiene varios puntos en común con la historia de Julián. La historia que cuenta Manuel aporta mucho humor sobre el oficio del actor, la crianza de una adolescente, el mundo del teatro y del cine. Pero además el personaje de Manuel convive con una enfermedad que nunca se especifica si es un trastorno mental pero hay muchos guiños para comprenderla de esa forma. En un momento confiesa que debe enseñarle al cuerpo a mentir, lo que significa enmascararse, deja de tomar la medicación para mantenerse despierto y luego de ello empieza a llorar por cualquier cosa y en cualquier momento. Ni el texto, ni la puesta ni la actuación hace de esta circunstancia del personaje de Manuel un lugar común, ni un estereotipo y allí es donde operan las metáforas de forma quirúrgica, con las disculpas de abusar del vocabulario medico en esta reseña.
Durante la obra, vemos en escena juntos a Julián Vidal y Manuel Rojas, cada uno representando su versión de la experiencia. Ambas historias se narran de manera intercalada, muestran las similitudes y las diferencias entre la realidad y la representación ficcional de los hechos. Por momentos el texto se vuelve exuberante, sin llegar a ser pretensioso. Algunas imágenes, mensajes o frases pueden perderse pero esto no afecta al resultado final del espectáculo que mantiene su ritmo durante una hora y media. El texto llevado al teatro tiene el ritmo que su propio autor le dio como puestista y un ejercicio interesante sería leer el texto como un cuento en papel en el ritmo y el tiempo que tiene la literatura.

Uno de los temas recurrentes de Mariano Pensotti, desde el estreno de “La Marea” en el año 2005 es la reflexión de la realidad y ficción como una antinomia, como un conflicto, como una tensión, como un choque entre opuestos. La ontología es una disciplina filosófica, una rama de la metafísica que se ocupa de estudiar la naturaleza de la realidad, la existencia y el ser. El escritor francés Antonin Artaud en su capitulo sobre la puesta en escena y la metafísica de su libro “El teatro y su doble” caracterizaba a la verdadera poesía teatral como metafísica subordinando las ideas del texto en escena, a una poética sensorial que permita al teatro recuperar su propio lenguaje que es físico y también metafísico. Artaud, como Mariano Pensotti estaba fascinado por las características de lo real y lo ficticio en la escena.
Artaud creía que la vida consistía en arder en preguntas, pero a veces la vida diaria durante un fin de semana necesita respuestas y una de ellas puede ser ir a ver una obra de teatro que divierte, emociona y hace pensar como lo logra “Una sombra voraz” que nos deja algunas preguntas y algunas respuestas sobre las relaciones entre realidad y ficción.
Siempre me fascinaron las películas que retratan historias de personas aún vivas. ¿Qué sucede con esas personas al ver su retrato ficcional? ¿qué les ocurre a los actores que interpretan a alguien real? ¿en qué medida ambas vidas se modifican? Pensar en cómo la ficción transforma la realidad es también una manera de reflexionar sobre cómo se cuenta una vida, cómo nos narramos a nosotros mismos.
MAriano Pensotti

Entradas en: “Una sombra voraz”
Donde: “Dumont 4040”, Santos Dumont 4040, CABA.
Cuando: Sábados 20 hs. – Domingo 18 hs.

Alan Robinson nació en 1977, en Buenos Aires, Argentina. Egresó como licenciado y profesor de arte dramático. Publicó novela, dramaturgia y ensayos. Enseña literatura, psicología social y finanzas.