El Viernes 27 de Febrero se estrena la tercera temporada de la obra “El alma no come vidrio” del dramaturgo Vicente Zito Lema. Entrevistamos a la directora Daniela Catz y esto nos contó del espectáculo.
Empecemos por lo general, ¿Cómo llegaste a Poner en escena “El alma no come vidrio” de Vicente Zito Lema? ¿En el principio del proyecto fue el autor o fue el libro?
Me encontré con este material hace muchos muchos años para una muestra que hice en andamio 90 y en el 2024 volví a encontrarme con esta obra y con este autor, pero en principio, el proyecto fue el libro, fue la obra lo que me convocó, además de que, obviamente al conocer el autor y haber leído de él también me intrigaba seguir leyendo y seguir indagando a Vicente Zito Lema. Pero en un principio fue el libro, si el texto.
El subtítulo del libro de Zito Lema es “Los manifiestos de la locura” ¿Hay un manifiesto en tu puesta en escena?
Creo que abordar estos temas siempre traen una forma de acercarse a algo que uno quiere contar con mucha seriedad. Tal vez lo que a mí me pasó es que como doy clases hace muchos años, me encontré con gente que venía y se acercaba al teatro por cuestiones que tenían más que ver con sus problemas psicológicos, psiquiátricos. Con gente que decía sin tapujos estar “rota”. Como un encuentro con el arte a partir de una dificultad para poder convivir en esta sociedad tan terrible. Y es muy interesante poder plasmarlo en la obra. No sé si hago un manifiesto, pero sí yo me manifiesto con mi puesta en escena dejando que los actores reciban al público y los metan adentro del loquero un ratito aunque sea para que vean y para que sientan ese lugar como una posibilidad de estar. Puede pasar. Nos puede pasar a todos.

¿Cómo hiciste en este contexto de creciente individualismo en las artes para poner en escena un elenco de 22 intérpretes en el teatro independiente?
Esto comenzó con un grupo de alumnos del ultimo año de Timbre 4 que hicieron una muestra como finalización de la cursada y después de eso siguió como grupo de actores. Como dice la pregunta, en este contexto de creciente individualismo apostar a eso es lo que hizo que funcionara. Es un grupo muy trabajador y muy consciente de lo que es el trabajo en grupo. Se armó una comunidad.
El libro tiene poesía, crónica, cuento y dramaturgia ¿hiciste una versión teatral o pusiste en escena todo como esta?
“Voces del hospicio” es un libro que adentro tiene una obra de teatro que se llama “La carretilla de música” lo que es “El alma no come vidrio” la versión que hicimos es de “La carretilla de música”. Está bastante fiel a la versión teatral de Vicente obviamente con algunas cositas adaptadas sobre todo a los personajes y algunos textos pero no es una versión mía teatral es una obra de teatro de Vicente Zito Lema.

En el argumento de la obra, una médica psiquiatra pide ayuda a una poeta. ¿Te identificas más con la médica, con la poeta o con algún otro personaje?
Me identifico con todos los personajes porque la médica le pide a la poeta que la ayude a ver ese lugar donde ella trabaja que es tan cruel y tan terrible con un poco de poesía. La poeta insiste y cree que puede encontrar poesía en ese lugar. Los locos están ahí. Por momentos son los locos que están ahora en el presente y por momentos son esos 18 internos que se murieron quemados cuando se prendieron fuego unos colchones. Yo me identifico un poco con todos porque me parece que todos apelan a la búsqueda de justicia, a la búsqueda de la belleza, a la búsqueda de los vínculos. Ser artista es un poco todo eso. Uno está resistiendo en una cooperativa ,haciendo una obra de teatro, trata de que venga gente. En el momento en que empezás la obra todo lo que todo lo que pasa alrededor no interesa porque lo único que interesa es estar ahí en el escenario contar una historia, es meterse en esos personajes. Yo puntualmente me identifico con todos un poquito y con muchas frases que me quedan resonando en mi cabeza
La acción de la obra sucede en un “manicomio”, “asilo”, “loquerío”, “hospicio”, “una guardería de locos” ¿Da lo mismo como se nombran esos hospitales monovalentes, considerando que en Argentina 2026 están prohibidos por ley?
Si bien la ley de salud mental se promulgó en el 2010, esta obra es anterior. Yo creo que no da lo mismo. también pienso que la gente le sigue teniendo muchísimo miedo a hablar y conocer sobre la salud mental. Entonces se sigue tratando el tema como si el loco tuviera que estar encerrado en un manicomio, asilo, loquero, hospicio. Estos nombres que aparecen en la obra siguen estando en nuestra cabeza. Hay una placa en el hospital Moyano, que es donde fuimos a hacer un trabajo de campo para hablar con mujeres internadas ahí que dice “manicomio” y se sigue teniendo mucho miedo al loco, entonces pienso que está bueno que estén prohibidos por ley y que ya no se hagan este tipo de hospicios y que tengan otro tipo de tratamiento pero me sucede que la obra está escrita en un momento donde esto existía y nosotros seguimos siendo parte de algo que todavía no cambió internamente. Por eso me encuentro en este momento haciendo la obra. Porque hay que hablar, visibilizar, pedir que se implemente la ley. Que se aplique.
Viernes 20 hs.
Timbre 4 – México 3554.
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