El Jueves 8 de Enero Florencia Palacios presentó en “La Libre” su segundo libro de poemas “La sensación más salvaje”. Aquí la entrevista en donde nos lleva de viaje con su poesía, su escritura y su locura.
¿Que diferencias hay entre tu libro “Salud mental” y “La sensación mas salvaje”?
Salud Mental nace de la risa. Recuerdo leerle los textos a una amiga a medida que los iba escribiendo. No parábamos de reírnos. Si bien es un libro que puede tener un trasfondo trágico, nace desde la risa. Está plagado de ironías sobre todo el sistema médico que en vez de ayudar a la neurodivergencia la limita.
En Salud Mental hablo de los que fueron mis psiquiatras y mis terapeutas con anécdotas graciosas, me rio de los diagnósticos que me hicieron, fue mi manera de salvarme ante un sistema de la salud que busca estigmatizar y matar el potencial creador. La sensación más salvaje es quizás más trágico, no se ríe del dolor, pero si busca la intensidad, porque es mi forma de habitar. Todo lo siento mucho. Desde un ataque de pánico hasta algo muy chiquito.
Ambos libros tienen relación, hablan de lo que es la locura, pero la locura con cara y patas, la locura propiamente dicha. Creo que sólo aquellos que miramos la locura a los ojos sabemos lo que es. Y a la vez es inexplicable, porque es una forma de la percepción y un modo específico de habitar las cosas que nos pasan.
¿Cómo llegó el poemario a la editorial la mas medula?
El poemario llegó a la editorial porque Ture, el director de Grupo Editorial Sur, me escuchó en una lectura en el bar del partido justicialista. Cuando terminé de leer me llamó a un costado, me manifestó que estaba conmovido y que quería publicarme.

¿Cuales son las diferencias entre ser una poeta y una escritora?
Ser poeta es una manera de habitar el mundo. Mi poesía es fragmentada. Me siento incapaz de escribir una novela. Mi poesía son como espasmos, imágenes, recuerdos que voy recortando y pegando hasta llegar al poema terminado. ¿Como sé que el poema está terminando? No tengo la menor idea. Pero es como cuando se termina una canción, sabes que se va a terminar, que no hay más música.
¿Crees que hay elementos en común en la poesía de tu generación?
La poesía de mi generación no sé lo que es. Yo no estoy en ningún círculo, ni siquiera sé cómo hacer para que me lean. Pero no es que no esté en ningún círculo porque me crea genial ni mejor que los demás, la realidad es que me cuesta salir de mi casa, sobre todo de noche, que es cuando suceden los eventos de poesía. Me cuesta y eso no es ninguna virtud. Yo no sé si hay elementos en común en la poesía de mi generación lo que sí sé es cómo escribo yo y de qué hablo. A mí me interesa la intensidad, las palabras que laten, el corazón y el esqueleto de la palabra, nombrar lo imposible. Obviamente que no lo logro, pero lo intento. Una poeta de mi generación que me gusta mucho es María José Testa, tiene un universo salvaje, donde todo parece ser árbol y agua. Testa es intensa, como me gusta a mí.
¿Cuales son las sensaciones mas salvajes en los poemas?
Qué difícil decirlo. Creo que la sensación más salvaje es tratar de escribir el peligro de andar viva. Eso ya genera incertidumbre y ansiedad y miedo. La raíz del poema debe ser siempre salvaje.
“El Padre”
Mi padre es una mosca
que retumba y se muere
en mis oídos.
Mi padre me hace sacar
un cigarrillo de una caja
cuando ya tengo uno en la boca.
Su genética es un dios que nos mató a todos.
Una creación azarosa de mi abuela.
Es el corazón de su hermano que respira con dificultad.
Es la compañía en la calle a las tres de la mañana
cuando quiero fumar más y no hay más para fumar.
Mi padre es el que reza por mi vida.
Es la sensibilidad de un animal y es el animal.
Un zorzal rengo y la pajarera que tuvo a los quince años.
Mi padre es un señor con panza blanca.
Es el llanto contenido de su hermano.
Es el recuerdo de los actores viejos
Es el tipo que sacó a bailar a mi madre
a los quince años
y el que se cura para no verme llorar.
Mi padre es su cama.
Es su panza en su cama.
Es el grito de un tipo loco que habla de Satanás.
Mi padre es la Santa Rita que cuelga en la esquina de mi
casa.
Un lento caminar.
Todos los animales que sufren.
Es un silencio prolongado
en medio de una cena familiar.
Un gesto con la boca
y un ruido cada tanto que molesta.
El mar hasta los tobillos.
Mi padre es un pez nacido en tierra
como una cabra en el fondo del mar.
“El esqueleto”
Puro esqueleto el poema
que no justifica el dolor.
Tan parecido a la noche
a la falta histórica de una mano que me cure del día.
Tan parecido a los perros
que buscan comida en las sombras.
Pido un arrecife
un manotazo de ola.
Hago fuerza para que algo se abra.
Cuando era niña
hacía caer las estrellas.
Los libros de Florencia Palacios están en venta en el Grupo Editorial Sur
