Carta abierta a las personas alistas

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En el día internacional del Orgullo Autista, Alan Robinson comparte una carta para las personas neurotípicas donde describe algunos desafíos en relación a la neurodiversidad que la sociedad tiene por delante.

Esta carta está dirigida a las personas alistas, que en la cultura autista son aquellas personas neurotípicas no-autistas. Las personas neurotípicas son aquellas cuya forma de pensar, aprender y expresarse es la forma neurológicamente típica, predominante o moralmente establecida por la sociedad. Las formas atípicas se las conoce como neurodivergencias.

El autismo es un neurotipo neurodivergente, es decir una forma de conocer el mundo, expresarse y procesar los estímulos que nos rodean. En la cultura autista se considera que cada uno de los diagnósticos dentro del denominado “trastorno del espectro autista” es un neurotipo. Celebrar el orgullo autista es celebrar un neurotipo, una forma de ser y estar en el mundo asociada con los prejuicios mas disparatados.

Uno de estos prejuicios es el que asegura que las personas autistas no pueden crear metáforas porque no tienen pensamiento abstracto, lo cual es una zoncera diría Arturo Jauretche si viviera. Los profesionales de la salud sesgados echan a correr estos rumores infundados, los familiares los repiten como loros y de esa forma se constituye el proceso de discriminación del autismo. Soy autista y el uso de la expresión “como loro” que acabo de escribir es una metáfora que deja en evidencia que en el autismo existe el pensamiento abstracto y la creación de metáforas. Las personas alistas repiten como loros discursos estigmatizantes sobre la comunidad autista. Otros de estos prejuicios que se originan en la psiquiatría y la psicología aseguran que las personas autistas no abrazan, no miran a los ojos y hacen movimientos sin sentido.

“Aspies for freedom” es el nombre de la organización que impulsa la fecha del 18 de Junio como el día internacional del orgullo autista. “Aspies” es el diminutivo de Asperger, una forma de resignificar el trastorno del espectro autista denominado Síndrome de Asperger. A quienes les interesa conocer sobre la historia de la psicosis y el autismo, seguramente ya sabrán que Asperger fue un psiquiatra alemán, colaborador del nazismo que cooperó con la eutanasia infantil, como la esterilización forzada entre otros crímenes de lesa humanidad. Asperger es responsable de que hoy se considere al autismo como un trastorno de amplio espectro en todos los manuales de enfermedades mentales del mundo.

El paradigma de la neurodiversidad que se origina en una tesis del año 1998 de la socióloga autista Judi Singer funciona como una antítesis dialéctica del modelo social de la discapacidad porque no todas las personas autistas tienen discapacidad.  El autismo pone en discusión el lenguaje de la “persona primero” que es el que usan mayormente los prestadores de servicios sanitarios y los familiares de autistas. Son estos grupos de personas alistas quienes aseguran que las personas con autismo son personas con discapacidad y las sociedades deben garantizar su acceso a la salud, la educación y la vida independiente. Algunas autistas hemos sido tratadas como objetos de experimentación, como cosas que pueden descartarse, como monstruos indignos de existir en el mundo durante décadas de nuestras vidas, motivo por el cual nos negamos a presentarnos como sujetos o personas. Algunas de nosotras hemos sido sometidas durante una vida entera a terapias de reconversión neurotípica, es decir todo tipo de terapias para que nos transformen en un niño normal, un joven normal o un adulto normal.

Aun no celebro el día del orgullo autista porque no veo que la sociedad en la que vivo reconozca en el autismo una diferencia. La primera conversación que considero que hay que tener en los foros públicos agitados por las distintas agendas de los medios de comunicación es acerca de la psicosis. Según el manual de enfermedades mentales que se usa en Argentina, el Trastorno del Espectro Autista es un trastorno psicótico. Por este motivo, considero que hasta que no se pueda dar una discusión seria sobre qué es la psicosis, no podremos reconocer las diferencias entre las personas autistas y las personas alistas (no-autistas). La idea dominante en nuestra sociedad presenta a la psicosis como una deficiencia, una estructura o un trastorno mental que debe tratarse. El autismo no es un trastorno mental, sino que es una identidad neurodivergente. Hay muchos neurotipos, muchas identidades neurodivergentes en las culturas locas.

Aun no celebro el día del orgullo autista porque debo enmascararme de persona neurotípica para sobrevivir en mi sociedad. Enmascararse es actuar como algo que no sos para acceder a tus derechos fundamentales. Enmascararse para muchas personas puede ser la forma de evitar volver a ser torturadas por el sistema de salud mental argentino. El estado tiene que reparar el daño histórico que se ha hecho a la comunidad neurodivergente Argentina.

En este día me alegra que haya personas que celebran con orgullo su identidad autista porque en el festejo de las diferencias existe la posibilidad de una transformación social hacia el horizonte de una utopía psicótica. Así, tal vez dentro de muchos años, las futuras generaciones autistas ya no tengan que enmascararse de alistas para sobrevivir en su sociedad.

Con cariño.

Alan Robinson

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