La Ciudad del Loquero del Horror Protegido.

Soledad Giacoponello es una sobreviviente de la psiquiatría que forma parte del Grupo de Apoyo Mutuo para Personas Sobrevivientes de Malas Prácticas en Salud Mental (GAM). El GAM es un espacio libre, gratuito y autogestivo de la cultura loca de Capital Federal, Buenos Aires. Allí, las personas locas comparten sus experiencias y se apañan entre sí. Soledad fue psiquiatrizada en una clínica de Avellaneda, provincia de Buenos Aires. En este escrito comparte su experiencia.

Existe esta ciudad, al sur del centro, conocida por sus canchas e histórico duelo de fútbol. Con gente muy amena, también gente perdida en las adicciones. Confluyen gente de todos lados. Se vuelve amistosa la ciudad.

Pero en una de sus calles hay un loquero. Sí, un loquero. Clínica psiquiátrica, neuropsiquiátrico, como quieras llamarlo. Donde casi todos tuvieron algún familiar o amigo recluido ahí. Se le dice “internado ahí”.

Uno de los testimonios cuenta que un esposo alcohólico no debía haber estado ahí. No es un lugar para tratar adicciones, donde hay gente que estaba peor que él. O un ex suegro estuvo y estuvo bien supuestamente. Pero testimonios más cercanos indican de gente que estuvo en el “pozo” donde van aquellos que no se portan de acuerdo a los cánones del loquero. Es decir, “que rompen las pelotas”, hablando en criollo. Allí son torturados y maltratados con prácticas de la dictadura militar.

Triste, muy triste. Y así varios testimonios de gente sin familia que fue a parar ahí y pudo salir a los tres meses. Una chica que la golpearon. Y, en mi caso, que abusaron de mí en la guardia atándome e inyectándome de la nada. Y así varios testimonios más.

La violencia se apodera de ese lugar. Se poseen de maldad y discriminacion. Nada terapéutico hay en ese lugar. Hay una fachada de talleres y terapias para la familia, “para la gilada”. Pero para el que estuvo ahí sabe que es el mismo infierno. Que no hay ninguna recuperación allí.

Existe un pueblo que calla, que está acostumbrado a convivir con el loquero. Que no debería existir o ser reformulado en centro terapéutico como indica la Ley de Salud Mental. Pero, sin explicación, existe con impunidad, avasallando derechos humanos y del paciente. Existe un pueblo que calla, y víctimas de todos lados que callan o se quedan en la queja. Que no le dicen a las autoridades las atrocidades que ocurren allí. Total, algunos piensan “a mi no me pasó ni me va a pasar”. Queda como una leyenda del lugar: el “Loquero del Horror”. Donde algunas almas perdieron la vida, y su familiar en un caso no pudo seguir la denuncia por no contar con los medios económicos.

Pero existe una persona que invirtió y seguirá invirtiendo en hacer Justicia. Aunque no se cierre el lugar por una gran protección. Todos sabemos que él existe, el Loquero del Terror, y ese mote no se lo sacará nadie. Pero sí a las víctimas, como en mi caso, se revertirá el mote que pusieron ellos diagnosticando mal con malas intenciones. De querer ensuciarme y arruinarme. Pero todo eso me hizo mas fuerte. Dios revierte la maldad en cosas buenas. Se hará justicia.


“Locura en Argentina” publica a un grupo muy diverso de personas que escriben. Estas publicaciones buscan promover en los comentarios un foro público para el debate de ideas sobre las artes, la cultura loca, la salud y la diversidad mental. Las opiniones expresadas en las publicaciones no son las de “Locura en Argentina”, sino las de sus autores. Entonces, ¡bienvenido el debate!

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